Pensamiento, estrés y enfermedad

Según aquello que pienso genero una emoción, por ejemplo, si creo que a determinada situación no podré superarla puedo originar un temor, ansiedad, tristeza, rebeldía, etc. Esta emoción a su vez detona un encadenamiento químico por medio de las hormonas en el cuerpo humano.

El organismo se prepara para una conducta de huida o enfrentamiento. Por medio de las hormonas que viajan desde las glándulas remotas hasta los distintos órganos y músculos.

Lo primero ante ese sentir es una reacción de alarma que genera la alerta a todo el sistema nervioso, ya sea para escapar o enfrentar.  Se activa lo que se denomina el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal provocando toda una sucesión reacciones hormonales. Una de las más potentes de esas hormonas es la adrenalina, que segregada por las glándulas suprarrenales, aumenta la presión arterial, aumenta la frecuencia cardiaca y la glucosa en sangre, dilata las pupilas,  tensiona a los músculos y pone erectos los pelos.

Tal vez nos sobrevenga entonces un momento denominado de “resistencia”, durante el cual nuestro cuerpo intenta estabilizarse, calmarse, pero el daño inmunológico ya está hecho, las hormonas circulantes lo han reducido, siendo entonces propensos a los resfríos o virus estomacales.

Cuántas veces al día sentimos ese subidón de energía del estrés? Cuando no encontramos el celular? Frente a un examen? Cuando alguien se nos acerca en la oscuridad? Ante una llegada tarde? Cuando creemos que nuestro jefe nos va a reprender?… mientras tanto nuestro cuerpo es un caos hormonal.

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  1. Marcela Mendez dice:

    Me encantó Marie! Gracias por hacer de un tema tan complejo algo tan accesible!!!

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