Los cuentos son grandes disparadores a la reflexión y aplicables a cualquier edad. Los niños se sumergen en la fantasía, los adultos son invitados a introducirse en la metáfora y la anología. Por eso son grandes recursos a la hora de tratar temas complejos.
En este sencillo cuento podemos reflexionar sobre como la impaciencia y la ansiedad son síntomas de una falta de madurez emocional.
Un estudiante de artes marciales fue hasta su profesor y le dijo seriamente, “Soy un devoto al estudiar su sistema marcial. ¿Cuánto tiempo me tomará dominarlo”. La respuesta del profesor fue improvisada, “Diez años”.
Impacientemente, el estudiante replicó, “Pero quiero dominarlo mucho antes que eso. Trabajaré muy duro. Practicaré a diario, diez o más horas al día si es necesario. ¿Cuánto tiempo tomaría entonces?” El profesor pensó por un momento, “veinte años”.
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